Crédito y Educación Financiera: La Conexión Vital

Crédito y Educación Financiera: La Conexión Vital

En un mundo donde el acceso al crédito es cada vez más sencillo, la alfabetización financiera reduce sobreendeudamiento y morosidad. Comprender los principios básicos de finanzas personales marca la diferencia entre un uso responsable del crédito y caer en espirales de deuda.

Este artículo explora la relación entre educación financiera y comportamiento crediticio, aporta datos empíricos de España y Latinoamérica, y propone recomendaciones prácticas para fortalecer la inclusión y la salud financiera.

Correlaciones entre educación financiera y comportamiento crediticio

Numerosos estudios revelan asociaciones claras entre el nivel de conocimientos financieros y la forma en que las personas adquieren y manejan deuda. Por ejemplo, un análisis en Lima halló una correlación perfecta de 0,910 positiva entre mejor educación y adecuada administración de créditos.

En Ecuador, el estudio DECOF (2022) aplicó pruebas de Chi-cuadrado de Pearson y V de Cramer a 230 socios con créditos vigentes. Los resultados mostraron:

  • Endeudamiento y educación: correlación moderada y significativa (Rho Spearman 0,782).
  • Morosidad y conocimiento: alta correlación negativa en algunas regiones (-0,22), lo que indica que mayor educación reduce impagos.
  • Manejo de finanzas personales: 75% de las relaciones mostraron significancia estadística (p < 0,05).

Estos estudios confirman que quien posee herramientas para tomar decisiones más informadas enfrenta menos riesgo de sobreendeudarse y de incurrir en impagos.

Vulnerabilidad financiera en España

En España, las encuestas de Competencias Financieras (Banco de España, CNMV, Funcas, ASUFIN 2021) combinan el índice Big Three de Lusardi-Mitchell con la inclusión financiera. El resultado muestra que quienes alcanzan al menos 2 de 3 respuestas correctas y poseen tarjeta de crédito presentan índices de vulnerabilidad hasta un 55% menores.

Sin embargo, persisten brechas generacionales que explican diferentes niveles de exposición al riesgo:

Además, en 2021 el 25% de los hogares declaró que sus gastos superaron sus ingresos, cifra que era 28% en 2016. Frente a esta situación, el 55% utilizó ahorros y el 35% recurrió a crédito informal. La franja de edad de 35 a 44 años mostró el mayor aumento de deuda.

Hallazgos globales y comparativas regionales

A nivel mundial, la encuesta OECD/INFE (2020) indicó que el 61% de la población se siente informada sobre productos financieros básicos. La correlación entre PIB per cápita y cultura financiera es notable, según Klapper et al. (2015).

En Latinoamérica, datos de México y Nicaragua apuntan a que bajos niveles de conocimientos financieros derivan en mayores tasas de endeudamiento. Estelí (2018) encontró un impacto directo de la educación en las decisiones crediticias de los hogares.

El grupo Gen Z, sin embargo, presenta los niveles históricos de deuda más altos, apuntalados por ansiedad impulsada por redes sociales y ofertas constantes de crédito fácil.

Recomendaciones prácticas para profesionales y consumidores

Para transformar estos hallazgos en acciones concretas, proponemos tres líneas de trabajo:

  • Integración de educación financiera en el currículo escolar: incluir módulos prácticos sobre presupuesto, ahorro e inversiones desde edades tempranas.
  • Programas de capacitación continua para adultos, con especial foco en grupos vulnerables y población de la tercera edad.
  • Iniciativas de inclusión financiera que faciliten el acceso a cuentas bancarias y herramientas digitales para gestionar deudas y ahorrar.

Adicionalmente, las entidades financieras pueden ofrecer asesoría personalizada y recursos interactivos en línea, fomentando la confianza y la corresponsabilidad en la toma de decisiones crediticias.

Conclusión

La conexión entre crédito y educación financiera es vital para garantizar un uso responsable de los productos financieros. Los datos demuestran que un mayor conocimiento reduce la vulnerabilidad, minimiza la morosidad y mejora la salud financiera de los hogares.

Impulsar la alfabetización en todas las etapas de la vida y promover la inclusión de herramientas digitales permitirá construir sociedades más resistentes y emprendedoras, capaces de aprovechar el crédito como un motor de crecimiento y bienestar.

Por Felipe Moraes

Felipe Moraes